El Primer Ministro Dominicano

Los dominicanos, a seso de  muchos y no de poco, nos hemos caracterizamos por la alta capacidad para crear leyes, ordenes, decretos, código y quien sabe cuantas cosas mas, para  luego hacer caso omiso a estos. La creación de normas para no cumplirlas, es ya un fenómeno social rutinario, anómalo y patológico en nuestra sociedad.

¿Cuál será el costo exacto en términos económicos que tendrá este cambio de nombre de Secretaría, por esto de Ministerio? ¿Funcionará mejor el país con estos cambios? Esta permuta no representa más que un gasto, fruto una de idea angelical y trasnochada que por además poética y que la misma solo habita en regiones mentales enajenadas sustraídas de toda realidad. Estas acciones jamás podrán ser catalogadas como una inversión en aras de iniciar un proceso de desarrollo, sino todo lo contrario, ya que nuestros males no son cuestiones de forma, sino de contenido.

Las Secretarias de Estado eran organismos establecidos en la Constitución de la Republica Dominicana, creadas mediante ley,  para aplicar las políticas publicas que la población necesita. La   existencia de un Estado y su posterior organigrama, se organiza por Ministerios si es un régimen parlamentario y por secretarias si es republicano u otro particular.

Para tener un visión clara sobre esta nueva locura, solo hay que pensar en el costo que tendrá este cambio de nombre a: los sellos de las instituciones al junto de sus departamentos, tarjetas, hojas timbradas, sobres, placas, letreros a edificios y puertas escritorios, red telefónica, etc. La coexistencia de mas 279 subsecretarios de Estados, cuando no llegamos a 25 Secretarias y agregarle a esto las Subsecretarias, Las Direcciones Generales, las Oficinas Nacionales, los Institutos, Departamento, Organismos Adscritos y Especializados, Comisiones, Consejos, los mas de 20 vicecónsules en New York y como otros tantos en diferentes países, verdaderamente estas acciones tomadas nos dicen como nos seguimos manejando los dominicanos. Esta acciones tomadas por el presidente Dr. En derecho, Leonel Antonio Fernández y los legisladores dominicanos, debe ser motivo de análisis críticos,  a través de mesas redondas, tertulias, charlas, simposios, debates y quien sabe cuantas cosas más.

Este cambio no profetiza ni augura ningún éxito en la mejoría de las diligencias de política social alguna. Estos cambios en la constitución dominicana, han sido motivados por el interés particular del gobernante de turno (no el de la población, que es el de la  mayoría) y los legisladores, para indemnizar su provecho y desviar la imagen que se tiene sobre los otrora organismos.

Es común escuchar personas decir: no todos es oscuridad al final del túnel y esto puede ser beneficioso para el país. Existe en nuestro país un  pequeño remanente, que esta convencida de que estas acciones son una locura y que la misma es una más, de las políticas desacertada que la ha tocado vivir a esta nación.  Escribir este análisis crítico de la realidad, no es fruto de un pesimismo, tampoco es una actitud  para conspiran y tratar de negarla la existencia de un avance con estos cambios. Lo escribo por entender que estas actuaciones son irrisorias y descabellas. Solo cabria proponer una ultima interrogante. ¿Quién será El Primer Ministro Dominicano?

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